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La Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias presenta la exposición “Presencia de Salvo”

La muestra, que podrá visitarse hasta el próximo 27 de julio en la sala de exposiciones temporales de la Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias, calle San Agustín, 18, La Laguna, reúne una selección de veinte obras del pintor italiano Salvatore Mangione, realizadas entre 1985 y el año 2000.

Comisariada por Fernando Castro Borrego y Andrés Sánchez Robayna, la exposición se verá complementada por un amplio programa de actividades destinadas a todos los públicos.

La Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias ha presentado hoy martes en la sede de la entidad, calle San Agustín, 18, La Laguna la exposición titulada “Presencia de Salvo, una muestra integrada por una selección de 20 obras ―pinturas y dibujos― realizadas por Salvatore Mangione entre los años 1985 y 2000. La muestra podrá visitarse hasta el próximo 27 de julio, en horario de lunes a viernes, de 10 a 14 h. y de 17 a 20 h., y sábados de 10 a 14 h.

En el acto de inauguración han intervenido el catedrático de Historia del Arte Contemporáneo de la Universidad de La Laguna, Fernando Castro Borrego, el poeta y crítico de arte, Andrés Sánchez Robayna, ambos comisarios de la exposición, Norma Mangione, hija del artista, y Clara Armas, directora de la Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias.

Fernando Castro señaló que la pintura de Salvo representa la redefinición del paisaje en clave de la modernidad estética, “parece una pintura naif pero no lo es”. Explicó que las imágenes de sus paisajes están cargadas de referencias estéticas y culturales. Castro citó la influencia de Cézanne y de la pintura metafísica italiana pero, además, expresó que lo más relevante fue la voluntad del artista en restaurar la relación del hombre con la naturaleza. El crítico argumentó que Salvo ejecuta una pintura de la felicidad pero no de la alegría de vivir, pinta un mundo luminoso que plantea la necesidad de volver a concebir el “Arte” desde la plenitud y la serenidad.

Por otra parte, Andrés Sánchez Robayna definió la pintura de Salvo de gran plenitud espiritual dada por el espacio y la luz, que se relaciona en gran medida con la pintura canaria, mencionó especialmente la obra de Jorge Oramas. Para Robayna, que conoció personalmente al artista, Salvo fue un pintor meditativo que comprendió la cuestión insular y la trasmitió, enseñando a mirar el paisaje y su potencial simbólico y mítico.

Durante la presentación, la hija del artista, Norma Mangione, habló de su padre y comentó que él siempre decía que existen tres concepciones distintas del mismo lugar, la primera es la imagen que tenemos del lugar antes de ir, la segunda, la imagen del sitio cuando nos encontramos en él y, la tercera, es la imagen del recuerdo, la que guardamos en la memoria, señalando que Canarias siempre estuvo muy presente en los recuerdos de su padre.

Clara Armas señaló que la entidad abre la sala de exposiciones temporales a la obra de Salvo por la originalidad y autenticidad de su obra pictórica y dibujística en la etapa de madurez, además de por sus incesantes innovaciones y aportaciones en el campo plástico. Destacó el amplio programa de actividades, que se ha organizado paralelamente a la muestra para dar a conocer la obra y pensamiento del artista.

Salvatore Mangione

Salvatore Mangione, conocido en el panorama artístico internacional como Salvo, nace en Leonforte, provincia de Enna, en 1947. Pasa su infancia en Sicilia y en 1956 la familia se traslada a Turín, donde comienza su interés por el arte y vive hasta su fallecimiento, en 2015.

Desde los inicios de su trayectoria profesional vinculado al “arte povera”, pasando por el conceptualismo, inspirado en los artistas estadounidenses, hasta su retorno a la pintura figurativa a comienzos de los años setenta, el trabajo de este creador reconstruye la historia de un hombre que fue “conquistado literalmente por la pintura”, anticipándose al movimiento que el crítico de arte Achille Bonito Oliva definiría a finales de los años 80 como la transvanguardia —más allá de la vanguardia—, caracterizado por la expresividad cromática, la representación de temas clásicos y la libertad del pintor para transitar por cualquier época o estilo del pasado, tomando libremente cualquier referencia de otros autores.

La muestra está integrada por diversos escenarios paisajísticos y recoge los temas recurrentes del pintor: arquitecturas imposibles en ruinas, representadas tras su regreso de largos viajes por Grecia, Yugoslavia y Turquía; las tumbas musulmanas que pudo contemplar en Sarajevo; la “Ottomanie”, término inventado por el artista donde el minarete, inmerso en una ciudad imaginaria, aparece en todo su esplendor; las fascinantes visiones portuarias, muy en la herencia de la pintura metafísica; los evocadores nocturnos a la manera de un nuevo realismo mágico; los paisajes nevados… Desde los años 90 hasta su muerte, Salvo realizó una serie de obras donde pinta los lugares que ha visitado, como Omán, Siria, Emiratos Árabes, Tíbet, Nepal, Etiopía, además de muchos enclaves europeos, entre los que destacan, en esta muestra, los dedicados a Tenerife.

En este proyecto ha colaborado estrechamente la familia del artista, Cristina Tuarivoli y Norma Mangione, responsable del Archivo Salvo en Turín, y entre los prestatarios figuran el Centro Atlántico de Arte Moderno, Gobierno de Canarias, Tenerife Espacio de las Artes, Galería Artizar, Galería Saro León y diversos coleccionistas privados del Archipiélago.

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