Presentación

Recorrer estancias. Pasar de una estancia a otra. Detener la mirada. Una ley física general, la ley del movimiento y reposo de los cuerpos. Pero de cuerpos con mente. Reposo del cuerpo, movimiento de la mente. Idea, pensamiento de la mente como antesala de la acción del cuerpo. Una figura femenina que actúa con su mente, escucha la música que la traslada hacia fuera, así como los latidos propios que, por duplicado, maternalmente, le vienen de dentro. Reposa sola en su espacio, asume su historia, se mimetiza en tonos dorados y se funde oníricamente con objetos de su tiempo y su cultura. En realidad, su mente no descansa, va en busca de la acción que la trasciende. Es la Visión de Praga, una de las primeras estancias.

Estancias que son emociones. Otras figuras femeninas, cooperantes, ligadas entre sí por el ejercicio, la emoción del baile, estado previo a la emoción compartida del grupo ante el público, preliminares subjetivos de cada bailarina en su singularidad intransferible, insobornable. Es La Danza, otra de las estancias. Atarse la zapatilla como acto de afirmación del ser propio, lista para salir al escenario e interpretar la música, movimiento cooperante desde el reposo subjetivo anterior, música que podría estar escuchando en solitario la mujer dorada de la estancia contigua.

Retratos cuyas miradas ocupan la estancia. Estudio que indaga en el rostro y el gesto femenino. Las emociones del género desde la percepción autobiográfica de Frida Kahlo, recreada para la ocasión, junto al trabajo sobre otras dos mujeres concebidas igualmente por su determinación y su mirada. Es la estancia de los retratos que denomino neobarrocos.

Estancia de paso hacia otra estancia. Como por sorpresa, inesperadamente, surge Franz Kafka, que deambula por la ciudad de Praga, su espacio natural de creación literaria. Autor de una obra no excluyente, sino solidaria y plural, concerniente a la totalidad del ser como ser, a lo humano sin fronteras, la vida íntima, con sus dudas y contradicciones, frente a la totalidad alienante y uniformadora de la muerte.

La última estancia, ya en la planta alta. Recreación histórica de la contra violencia de género. Una figura femenina que observa en solitario la pintura barroca de Artemisia Gentileschi, pintura paradigmática del arte de las mujeres. Emancipación del género por la vía defensiva de unas emociones de justicia no satisfecha. Justicia poética, antropológica. Es la estancia de Millennium. Ahí, desde lo alto, se divisa en la parte baja el resto de las estancias. Final del recorrido.

Rosa Hernández