La Gomera

La vivienda tradicional en La Gomera es por lo general muy sencilla. La mayoría de las construcciones se sitúan en terrazas, en espacios donde no se puede construir el bancal y donde no se puede cultivar.

El estilo es el mismo que se documenta en el resto de las islas occidentales: casas de una sola galería o planta en forma de “L”. Las cubiertas planas son muy poco frecuentes y abundan los tejados a dos o cuatro aguas, con cubierta de teja, que a veces se prolongan por una vertiente, formando un porche sostenido por pilares de madera. Aunque este es un elemento común en la arquitectura tradicional canaria, está muy presente en esta isla.

En La Gomera abundan los terrenos con altos contenidos en arcilla y almagre, lo que propició la fabricación de tejas y el reducido uso de otros materiales como paja o madera para las cubiertas, a diferencia de lo que sucede en islas como El Hierro o La Palma, donde son característicos los techos de paja.

Las paredes son de mampostería y, por lo general, de piedra seca. La cal es en La Gomera un material escaso y de alto coste, por lo que su uso se restringe a la preparación de morteros y al enjalbegado de los muros, generalmente de las fachadas de las viviendas de familias con un cierto estatus económico. Los pavimentos suelen ser de piedras y en las construcciones más antiguas la cocina se emplaza fuera de la casa.

Algunas viviendas poseen amplios patios, balcones cubiertos y apreciables labores de carpintería, pero la sobriedad de las fachadas es, por regla general, la nota común en todas las edificaciones, mientras que la segunda planta es un signo de distinción social.

Una característica muy peculiar de la arquitectura gomera la representa la forma redondeada, y no en vértice, que encontramos en las esquinas de los aleros. Ejemplos similares se documentan en el Archipiélago de Azores.