Antonio López y su época | Visiones de la realidad
EXPOSICIÓN
Del 11 de marzo al 17 de mayo de 2014

Organiza

Fundación CajaCanarias

Lugar

Espacio Cultural CajaCanarias.
Plaza del Patriotismo, 1
Santa Cruz de Tenerife

Espacio Cultural CajaCanarias La Laguna.
Plaza del Adelantado, 1
San Cristóbal de La Laguna

Autores

Amalia Avia

Amalia AviaNace en 1930 en la localidad toledana de Santa Cruz de la Zarza. Su primera infancia transcurre en Madrid, para formarse en la Academia de Eduardo Peña entre 1953 y 1955 y en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. En 1954 viaja a París con la promoción de alumnos de la Escuela de Bellas Artes que terminan ese año la carrera, algunos, como Carmen Laffón, Julio López Hernández, Lucio Muñoz..., se convertirán en grandes amigos. En la capital francesa también conoce a los pintores Antonio López o Isabel Quintanilla. Fruto de la amistad y de las mismas inquietudes artísticas surge el grupo denominado “Escuela Realista de Madrid”. Durante los años 1956 a 1960 frecuenta también las clases del Círculo de Bellas Artes. En 1960 se casa con el pintor Lucio Muñoz.

Hace su primera exposición individual en la Galería Fernando Fe de Madrid. Las obras de este momento están basadas en la captación del entorno cotidiano, interpretado desde un tono poético y humano. Por encima de otras cualidades es ese entorno en el que se mueven nuestras vidas, con una delectación por las calles desiertas y llenas de misterio para mostrar la belleza de los edificios con sus fachadas envejecidas por el paso del tiempo. Detiene sus ojos en detalles que, a veces, nos pasan desapercibidos y que, sin embargo, están cargados de vida y de realidad cotidiana, como tapias, fachadas de comercios, patios, paredes, interiores de casas...

Camilo José Cela dijo de Amalia Avia que es la pintora de las ausencias, la amarga cronista de “por aquí pasó la vida marcando su amargura e inevitable huella de dolor”, como en las novelas de los maestros rusos del XIX.

Amalia Avia ha participado en las más importantes exposiciones de pintura española contemporánea y de realismo que se han realizado, como son: “Pintura Contemporánea” en la Maison de Penséc Francaise de París, 1961; “20 años de la Pintura Española”, itinerante por toda España, en 1962; “Figuración española”, igualmente itinerante por varias provincias al año siguiente; “Pintura Figurativa Actual de España”, en varias ciudades de Estados Unidos; Feria de Basilea, “Homenaje a Manolo Millares” en la Galería Juana Mordó; “Arte 73”, que la Fundación Juan March lleva a Londres, París, Roma, Zurich y varias ciudades españolas; o “Realistas españoles” de la Galería Marlborough de Londres, de 1973.

Perteneció a la Galería Juana Mordó, desde su creación hasta el fallecimiento de la galerista. En 1968 de nuevo expone individualmente en Madrid, esta vez en las salas de la Dirección General de Bellas Artes y una vez más muestra su obra en la Galería Biosca en 1972, observándose en sus cuadros un alejamiento de los temas sociales para interesarse por un aspecto más plástico, apareciendo las casas, sus fachadas y paredes desconchadas en primer término. Con motivo de la exposición individual que realiza en la misma Galería se edita un libro de la colección de Maestros de Arte Contemporáneo “Amalia Avia” en 1976.

Se van sucediendo las exposiciones personales: Galería Formas de Alicante, 1977; Galería Balos de las Palmas de Gran Canaria, 1978; con la Galería Mun de Bilbao en la FIAC de París 1979 y por segunda vez en la Laietana de Barcelona en el mismo año.

La galería Biosca edita, en 1981, la carpeta de doce aguafuertes “Spleen. Cuaderno madrileño. Amalia Avia-Francisco Umbral” con motivo de una exposición en la que aparecen con más frecuencia interiores y muebles en sus cuadros: dormitorios, camas, sofás... En 1983 Mundiarte edita una carpeta con seis aguafuertes bajo el título “La emigración a América”. Se afana en su actividad en el campo del grabado como demuestra su participación en la exposición de Bolonia, Italia 1985; sus grabados se incluyen en la colección que edita el Ministerio de Trabajo, “Arte y Trabajo”.

Amalia Avia muestra su obra prácticamente en toda la geografía española, como en Sevilla, Barcelona, Zaragoza, Bilbao, Lugo, Valencia, Madrid, San Sebastián... El ayuntamiento de Madrid organiza una exposición antológica en el Centro Cultural de la Villa en 1997. En 2004 publica sus memorias “De puertas adentro”.

La artista fallece en Madrid en 2011. Posteriormente se suceden distintos homenajes como el que hace, en 2013, José Carlos Plaza que se inspira en sus pinturas para crear la escenografía de varias zarzuelas. Ese mismo año la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando organizó una exposición de la pintora.

Manuel Bethencourt Santana

Manuel Bethencourt SantanaManuel Bethencourt nace en La Habana en 1931 y fallece en Santa Cruz de Tenerife en el año 2012. Hijo de emigrantes canarios en Cuba, llegó a Canarias en 1948 y estudió en la Academia Municipal de Las Palmas de Gran Canaria entre 1948-1950 y, posteriormente, en la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid, entre 1950-1955. Allí estudió dibujo en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y se licenció en Bellas Artes en la Complutense (1955), doctorándose quince años después en la Universidad de La Laguna. Residió algunos años en Guinea, y en 1965 ganó una plaza de pensionado para la Academia de Bellas Artes de Roma. Trabajó tres años en Italia y allí obtuvo el “Gran Premio Roma” de escultura, en 1968. De regreso en España, fue galardonado con el Premio Nacional de Escultura (1970) y una década después con el Premio Francisco Alcántara (Madrid, 1980). En el año 2008 recibió el Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación y en el 2010 la Medalla de Oro al Mérito Cultural, concedida por el Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Bethencourt ejerció la docencia de Bellas Artes en la Escuela Superior de Bellas Artes de Las Palmas de Gran Canaria (1973), en las Escuelas de Artes y Oficios de Madrid (1975-1983) y Santa Cruz de Tenerife (1983-1990), y en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna (1990-2001).

En el año 1949 llevó a cabo su primera exposición, de carácter colectivo, en El Museo Canario de Las Palmas de Gran Canaria, y a partir de entonces fueron innumerables las exposiciones realizadas, entre ellas la llevada a cabo en los Espacios Culturales de CajaCanarias de La Laguna y el Puerto de la Cruz, en 1985; o más recientemente, la retrospectiva en la Sala de Arte La Recova de Santa Cruz de Tenerife (2008). Entre las obras que se encuentran en los espacios públicos destacan el “Atis Tirma” (1981) en el Parque de Doramas de Las Palmas de Gran Canaria, el “Monumento a los caídos del 25 de julio de 1797” (1997) en la Avenida de Anaga de Santa Cruz de Tenerife, o el “Homenaje al luchador” en el Faro de Maspalomas (1999). Parte de su obra se encuentra en los fondos del Museo Reina Sofía.

Bethencourt es un escultor versátil, no sólo por los distintos materiales que trata (piedra, madera, mármol, siempre de una manera directa, y el bronce, por supuesto), sino también por las distintas concepciones estéticas que presiden su trabajo. Éste conserva invariablemente una constante figurativa, pero el grado con que esa figuración se representa en la obra no obedece a un proceso de decantación progresivo, sino que parece estar sujeto a algún tipo de evolución ajena a la personalidad más genuina del escultor. Así, sus primeros trabajos de carácter realista se han visto proseguidos esporádicamente en el tiempo por otros de pareja intención, si bien su línea más constante, y la más valiosa, insiste en un proceso de depuración de formas que le lleva a construir esculturas que ocupan el espacio como un bloque cerrado (de líneas casi siempre curvas). El dramatismo que conllevan frecuentemente sus figuras está contenido en esos límites redondeados que, en madera o bronce, denotan el gusto italiano de Bethencourt, pues sin duda, reflejan la influencia de su etapa italiana (Manzú, Marini, etc.), corrigiendo y completando las enseñanzas académicas y la influencia que también tuvo en él la estatuaria del África Negra. Este dramatismo alcanza pretensiones de carácter social en sus obras de la serie “La protesta” (1988).

Desde finales de la década de los 80, Bethencourt se interesó por ahondar en las posibilidades expresivas del basalto y otros materiales autóctonos, materializando su serie de bombas volcánicas. Su estilo figurativo y academicista tuvo un carácter cosmopolita y, en opinión del crítico Lázaro Santana, destaca su tiempo en Italia como el mejor de su obra.

Francisco López

Francisco LópezEl escultor Francisco López Hernández, nace en Madrid en 1932. Descendiente de una familia de orfebres e imagineros, se inicia en el mundo del arte en el taller de su padre que además era profesor de grabado en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Asiste también a la madrileña Escuela de Arte y Oficios, en la que será discípulo de José Capuz. En la Escuela de Bellas Artes de San Fernando cursaría diversas asignaturas sueltas. Para completar sus estudios partirá hacia Italia, becado por el Ministerio de Educación en 1955.

Su paso por San Fernando le permite conocer a los artistas Isabel Quintanilla, Antonio López, Lucio Muñoz, María Moreno...; precisamente, contraerá matrimonio con la pintora Isabel Quintanilla en 1960, el mismo año en que logra una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores para estudiar en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, donde permanecerá hasta el año 1963. Para entonces ya había expuesto con sus amigos Antonio López García y Lucio Muñoz, junto a su hermano Julio en 1955, en la Sala de la Dirección General de Bellas Artes de Madrid.

Durante su estancia romana siente profundamente la huella del Renacimiento italiano, en especial, Jacopo della Quercia y la de Donatello así como la influencia de la escultura neofigurativa de Marini y Manzú, figuras claves para su estilo.

A mediados de 1963 reside en París en el Colegio de España. En 1965, ya en Madrid, realiza las obras “Cristo” y “Relieve de Madrid” para la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense. La colaboración con arquitectos continuará a partir de 1975 cuando el artista se haya preocupado por la integración de la escultura en la arquitectura contemporánea. Un nuevo ejemplo será la fuente que realiza para la Ciudad de Logroño, también con Moneo.

En 1966 fue distinguido con la beca de la Fundación Juan March y en 1969 inicia su labor docente como profesor de Medallística en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando.

Muy alejado del mundo comercial, realiza, en 1982, su primera exposición individual en la Galería Egam de Madrid. Tendrían que pasar más de diez años hasta que de nuevo se presente su obra al público.

La escultura de Francisco López Hernández se distingue, además de por su eficacia en la captación de lo psicológico y de lo poético, por el poder con que dota a las masas, por la intensidad en la valoración de los efectos de la sombra y de la luz, por la sensibilidad del modelado, por la calidad técnica y por la resolución suelta y muy fresca de la composición; así se manifiesta, por ejemplo, en “El niño dormido” o en sus diversas versiones de “Las Fuentes”.

El estilo hiperrealista de Francisco López Hernández nunca cae en lo anecdótico ni en la vanidad, su trabajo es de una inspiración exquisita y de una veracidad escultórica sobresaliente. En sus obras no aparecen modelos, sino amigos y familiares; con estos temas el artista nos invita a entrar en su intimidad y allí se nos sugiere el ejercicio de una mirada serena y respetuosa. Sus piezas son de un clasicismo profundo, bien conocido por el escultor, pero en sus elementos formales se descubre una dignidad profundamente humana. Al captar la intimidad, la paciencia y la delicadeza y al hacerlas visibles camina irreducible y puntualmente hacia sus misterios.

Su obra se desarrolla también en las grandes figuras para monumentos, grandiosas en si mismas, como serían el “Monumento al alcalde de Madrid Tierno Galván”, de 1989; “Ofelia”, para el Parque de Villa Aicilla de Barcelona, en las mismas fechas; el “Monumento a Velázquez”, para Madrid , el relieve para el Hospital de Mora del Ebro, Tarragona, en 1991 o en 1998 su “ Homenaje al agente comercial” que está en la Estación Puerta de Atocha de Madrid.

Sería injusto no señalar la gran calidad de sus dibujos, que de la misma manera ocupan un lugar destacado dentro del actual realismo español.

Desde 1955, en que expuso junto a sus amigos, ha participado en importantes muestras colectivas, celebradas en Madrid, Barcelona, Sevilla, Granada, León, Zaragoza, Milán, París, Londres, Helsinki, Zurich, Hamburgo, Nueva York... y ha expuesto individualmente en las galerías Buchholz de Munich (1970), Kunsthale de Kiel (1973), Herbert Meyer-Ellinger de Francfurt (1974), Brockstedt de Hamburgo (1993), Leandro Navarro de Madrid (1993) o Barbie de Barcelona (1994). En 1996 tiene lugar una gran exposición antológica en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid, donde se dan a conocer todas sus facetas artísticas: dibujos, relieves, medallas, esculturas y monumentos. Entre sus ultimos proyectos públicos destacan el “Monumento a Carlos III” (2004) para Pamplona , el “Monumento a Blas de Otero” para Bilbao o el “Retrato del pintor Pablo Picasso” (2008) que puede verse en la Plaza de la Merced de Málaga.

Sin duda, la influencia de su magisterio ha sido muy profunda dentro de la nueva escultura figurativa española.

María Moreno

María MorenoNace en Madrid en 1933. En 1955 comienza sus estudios de pintura en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando obteniendo la licenciatura en 1960. Durante su formación establece amistad con los artistas Lucio Muñoz, los hermanos Julio y Francisco López Hernández, Isabel Quintanilla, Antonio López..., la mayoría de los cuales acabarían conformando la “Escuela Realista de Madrid”. En la década de los sesenta la encontramos dando clases de dibujo en el Instituto de Alcalá de Henares entre 1966 y 1969 y en la Universidad Laboral de Alcalá durante el curso 1967-1968.

María Moreno, esposa de Antonio López, es la pintora de la intimidad. Los temas que representa en sus cuadros están muy próximos y mantienen mucha semejanza con los de su marido: escenas cotidianas, jardines, dormitorios, paisajes urbanos... También en ella predomina la soledad y el silencio, sus figuras sienten la ausencia tanto psicológica como en el movimiento y los gestos. Describe correctamente los objetos que pinta, sin llegar a representar su realidad con exactitud, puesto que prefiere representar el escenario en el que viven íntima y serenamente. Sin embargo, al contrario que Antonio López, las plantas de sus jardines, los árboles, las calles, aunque viven la soledad y el silencio, nos invitan al recogimiento o a reflexionar, pero también a disfrutar de la atmósfera, la luz y el aire.

Ha presentado sus cuadros en escasas exposiciones individuales. La primera tendría lugar en 1966, en la Galería Edurne de Madrid, para más adelante exponer en la Galería Hebert Meyer-Elligent de Frankfurt en 1973, y en la parisina Galerie Claude Bernard, en 1990.

Sin embargo, su presencia en certámenes y ferias ha sido más frecuente: en la “Exposición Nacional de Bellas Artes”, realizada en el Palacio del Retiro de Madrid en 1962; “Joven Figuración en España”, exposición organizada por el Ateneo de Madrid para el antiguo Hospital de Santa Cruz de Barcelona, 1964; en los concursos Nacionales 69, de la Dirección General de Bellas Artes, Museo Español de arte Contemporáneo, Madrid, 1969; Art 4’73, Basel Internationale Kunstmesse, por la Galería Meyer-Ellinger. “Contemporary Spanish Realist”, Galería Marlborough, Londres, 1973; “Ars 74”, Art Museum of the Ateneum, Helsinki. “Drawings by ten Contemporany Spanish Artists”, Galería Marlborough, Nueva York, 1974; FIAC’79, Galería Negru, París 1979; ARCO’82, Galería Leandro Navarro, Madrid, “I pittori spagnoli della realitá”, Centro d’Arte Montebello, Milán, 1982; ARCO’83, Galería Leandro Navarro, Madrid. “Realidades”, Institución Cultural El Brocense. Diputación Provincial de Cáceres, 1983.

También ha participado frecuentemente en aquellos eventos en los que el realismo ha estado presente: “Farnkfurter Kunstkabinett Hanna Bekker vom Rath: Magischer Realismos in Spanien heute”, Frankfurt, 1970; “Pintura femenina española”, Palacio de Exposiciones de Madrid, 1972; “Spanische Realisten”, Galería Kornfleds, Zürich. “Realismus + Realitat”, Kunsthalle Darmstadt, 1975; “Realität, Hiperrealität, Irrealität”, “Documenta VI”, Kassel, 1977; “Spanische Realisten”, Galería Brockstedt, Kunstverein Barunschweig, Hamburgo, 1980; “Realismo en España”, Aula de Artes Plásticas de la Universidad Complutense de Madrid, 1981; “Mujeres en el arte español (1900-1984)”, Centro Cultural Conde Duque, Madrid. “Realistes a Madrid”, Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya, Barcelona. “Arte español en el Congreso”, Congreso de los Diputados, Madrid, 1984; “Spanish Realists”, Galería Claude Bernard de Nueva York, 1986; “Naturalezas españolas”, Centro Cultural Reina Sofía, Madrid, 1987; “Realismo y figuración”, Fundación Rodriguez-Acosta, Granada, 1988; “Realismo español. Dos generaciones”, Galería Leandro Navarro, Madrid. “Realismos. Arte Contemporáneo”, “Asahi Shimbun”, (Tokio-Osaka-Kioto- Yokohama), 1991; “Otra realidad. Compañeros en Madrid”, Caja Madrid, Madrid. “Madrid pintado”, Museo Municipal, Madrid. “APROARTE”, Galería Leandro Navarro, Barcelona. “Jardín de Vidrio”, Galería Leandro Navarro, Madrid, 1992.

Durante la última década ha realizado distintas exposiciones colectivas fuera y dentro de nuetras fronteras.

Carmen Laffón

Carmen LaffónNacida en Sevilla en 1934, se inicia en el campo de la pintura, asistiendo al estudio del maestro sevillano Manuel González Santos y realiza su examen de ingreso en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla en 1949, donde recibe clases del profesor Miguel Pérez Aguilera, a quien reconoce como su segundo maestro. Finaliza su carrera en la Escuela de Bellas Artes de Madrid en 1954, aunque seguirá cursos de mural en la misma y de dibujo de natural en el Círculo de Bellas Artes.

En 1955 obtiene una beca del Ministerio de Educación y Ciencia para estudiar en Italia. Visita las ciudades de Venecia, Padua, Mantua, Bolonia, Milán, Asís, Peruggia, Siena, Florencia, Pisa y Ravena, de las cuales realiza numerosas vistas. En la primavera de 1956 obtiene el Premio “Vía Frattina” de Roma. Regresa de Italia y se traslada a la Jara donde pinta un grupo de cuadros de figura, siendo sus protagonistas adolescentes pintados con colores nítidos y planos y contornos claramente dibujados, que expone, en 1958, en la Sala Ateneo de Madrid.

Durante su estancia en Madrid entre 1960 y 1962, expone en la Galería Biosca. Por entonces pinta objetos que se contraponen con el paisaje. Otro tema frecuente en estos años es la introducción de fotografías con figuras en interiores muy poblados. En 1962 regresa a Sevilla, aunque seguirá vinculada con Madrid a través de la Galería Juana Mordó, de la que forma parte como pintora desde 1961. Carmen Laffón, a partir de 1965, contribuye decisivamente a la fundación y posterior andadura de la Galería La Pasarela, que desarrollará una importante labor en la difusión de la pintura moderna de Sevilla. En 1966 participa con Fernando Zóbel en la inauguración del Museo de Cuenca, dedicado a los pintores abstractos a los que se sentirá especialmente ligada.

Después de dos años de estancia en Madrid, en 1975, se incorpora a la cátedra de dibujo al natural de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, donde imparte sus clases junto al pintor Miguel Pérez Aguilera que tanta influencia había tenido en su formación. Dejaría de dar clases en 1981. Un año después recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas otorgado por el Ministerio de Cultura.

Carmen Laffón realiza una pintura diluida y atmosférica, pinta interiores, bodegones y objetos domésticos hasta que se abre al paisaje de lejanías. Su pintura evidencia sutileza, sugiere, desde sus inicios, un tono nostálgico e insinúa una personalidad ingenua y amable, llena de exquisiteces sensibles. Las imágenes que nos proporciona acuden al cuadro desde el fondo de su memoria para resaltar la importancia que tienen para ella los tiempos enfrentados, el pasado y el futuro.

En su primera etapa, que va desde 1956 a los años sesenta nos descubre ya su mundo donde la naturaleza es el reflejo de su vida interior, con la presencia enigmática de las cosas y cierto anhelo de pureza. Sus obras tienden a formalizarse en figuras hieráticas, planas y son la cristalización de ideas que adquieren un valor simbólico. En 1965, inicia la serie “Marcelina”, la muñeca que un día vio en casa de unas amigas y le impresionó. Desde entonces, Marcelina no será ya una muñeca, sino un ser lleno de incertidumbres y miedo.

Los niños continúan requiriendo su atención en la serie de dibujos que realiza entre 1969 y 1973. En la luminosa aparición de sus “Cunas”, el ordenado espacio de la pintura contrasta con la luz y ambos resaltan la solidez de la cuna y el abandono del niño al sueño. La serie “Armarios blancos”, de 1979, nos acerca a una intimidad, donde el armario es la imagen del misterio que guarda los miedos bajo llave. Entre 1987 y 1992 se ocupa del paisaje que contempla desde su estudio de Sanlúcar; con atardeceres y luces azules que se tiñen de rosa a medida que se acercan al agua a la desembocadura del Guadalquivir. Con el mismo orden estático que da a las cosas y esa especie de armonía musical que aportan sus figuras, Carmen Laffón pintará a su familia, siempre, como es natural, acudiendo a una revelación incompleta de la realidad.

En 1997 será elegida Académica de Número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid; en su ingreso leerá el discurso “Visión de un paisaje” en el año 2000. En 2007 participa en la exposición organizada por el Museo del Prado en “Doce artistas en el Museo del Prado”. Sus obras están presentes en numerosas colecciones como: Banco de España; Banco Zaragozano; Fundación Central Hispano, Madrid; Fundación Juan March, Madrid; Metropolitan Museum of Art, Nueva York; MNCARS, Madrid; Museo de Bellas Artes de Álava, Vitoria.

En 2013 fue reconocida con el titulo de Hijo Predilecto de Andalucía. Ese mismo año se presenta el libro "Carmen Laffón. La poética de la realidad en el arte español contemporáneo" sobre su trayectoria profesional.

Antonio López

Antonio LópezAntonio López García nace en 1936 en Tomelloso, apenas unos meses antes de iniciarse la Guerra Civil española. Su temprana facilidad para el dibujo llamó la atención de su tío Antonio López Torres, pintor manchego de paisajes, y gracias a él obtuvo el apoyo familiar para dedicarse a la pintura. Cuando apenas tenía trece años se traslada a Madrid para preparar su ingreso en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando; mientras, trabaja también en el Museo de Reproducciones y en la Escuela de Artes y Oficios.

Entre 1950 y 1954 lleva a cabo los estudios de Bellas Artes de forma muy brillante, logrando premios en las asignaturas de Dibujo del Natural y el Premio de Pintura Carmen del Río de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. También conoce allí a los artistas Lucio Muñoz, Enrique Gran, Julio López, Francisco López, Isabel Quintanilla y María Moreno.

Al iniciarse 1955, cuatro de estos amigos acuerdan realizar una exposición en la Dirección General de Bellas Artes, en el Paseo de Recoletos: Julio y Francisco López Hernández, Lucio Muñoz y Antonio López, provocaron críticas laudatorias, hasta el punto que la exposición de aquellos jóvenes se convirtió en todo un acontecimiento.

Lucio Muñoz y Enrique Gran continuarían su carrera dentro de la abstracción en tanto los demás integrarán un grupo de realistas afincado en Madrid que empezará a ser conocido como tal a partir de los años sesenta. En 1955, la beca concedida por el Ministerio de Educación le permite viajar a Italia con Francisco López, ambos sentirán allí una gran decepción por la pintura del Renacimiento a la que hasta ese momento habían venerado, como consecuencia acabarán revalorizando la pintura española que habían podido ver a sus anchas en el Museo del Prado, especialmente Velázquez que, junto a Vermeer, se convierten en una referencia constante.

No obstante, la rotunda definición en sus primeras obras, como “Josefina leyendo”, de 1953, acusan influencias del Quattrocento italiano; la preocupación por la solidez plástica y la composición le llevan también a interesarse por Cézanne y el Cubismo en 1954, fundamentalmente en los temas relacionados con su entorno familiar de Tomelloso. La veta fantástica se mantiene, al menos, hasta 1964, aunque desde 1960 irá perdiendo intensidad, es el momento en que Antonio López siente creciente interés por la fidelidad en la representación. El pintor depende cada vez más del motivo, necesita tenerlo delante para recrearlo en los más mínimos detalles. Lo cierto es que sus cuadros se acercan cada vez más al sentido de la densidad que resulta de una recreación minuciosa y casi obsesiva del motivo.

A las vistas de Tomelloso le suceden las vistas panorámicas de Madrid, la primera de las cuales data de 1960. Al año siguiente realiza su primera exposición individual y contrae matrimonio con la pintora María Moreno, siendo a partir de ese momento cuando Antonio López se siente muy a gusto representando imágenes de su mujer y de sus hijas, también con los objetos anónimos y humildes del entorno doméstico, e imágenes de su jardín. La ejecución de sus cuadros se dilata, hasta el punto de que el artista abandona muchas obras e incluso no acaba de considerar sus trabajos como definitivos, a pesar de su dedicación constante y exhaustiva; de ahí que su producción sea muy corta.

Entre 1964 y 1969 es encargado de la Cátedra de Preparatorio de Colorido en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, influyendo decisivamente en la carrera de muchos jóvenes artistas. En el discurrir de estos años sesenta y durante buena parte de los setenta el artista trabaja prácticamente sólo, en medio de un panorama artístico dominado por la abstracción, el informalismo y más tarde por las corrientes conceptuales. Ni siquiera es posible establecer una relación entre su pintura y la de sus contemporáneos españoles o europeos, ni mucho menos con el Hiperrealismo americano.

Hasta los años ochenta sus exposiciones son escasas: París y Turín en 1972 y París, de nuevo, en 1977. De 1985 es su primera exposición antológica, en el Museo de Albacete, coincidiendo con una retrospectiva en Bruselas en el marco de Eurpalia´85, que ese año se dedica a España. Un año después, dos nuevas muestras, una en Nueva York y otra en Londres, son el pórtico de la gran antológica celebrada en 1993 en el Museo Reina Sofía de Madrid.

Antonio López ha recibido multitud de premios y distinciones: Premio Diputación de Jaén en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1957; Molino de Plata en la Exposición Regional de Valdepeñas y Premio “La naturaleza muerta” de la Fundación Rodríguez Acosta de Granada, en 1958; Molino de Oro en la Exposición Regional de Valdepeñas, en 1959; Beca de la Fundación Juan March, en 1961; Premio Nacional de Arquitectura, en 1965; Premio Ciudad de Darmstadt, Alemania, en 1974; Premio Pablo Iglesias y Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes, en 1983; Premio Príncipe de Asturias de las Artes y ABC de Oro como Personaje del Año en 1985; Medalla de Oro de Castilla-La Mancha, en 1986 y Académico de San Fernando de Madrid, en 1993.En 2006 recibe el Premio Velázquez, otorgado por el Ministerio de Cultura. En 2012 la Asociación de Municipios del Campo de Calatrava le otorgó el premio Raimundo de Fítero en el Castillo de Bolaños de Calatrava.

En los últimos años se le han dedicado exposiciones como la del 2008, en el Museo de Boston o la del Museo Thyssen- Bornemisza y el Museo de Bellas Artes de Bilbao en 2011. Precisamente en 2013 su obra pudo verse en los principales museos de Japón gracias a la exposición monográfica que se presentó en tres ciudades.

Isabel Quintanilla

Isabel QuintanillaNace en Madrid en 1938. Desde 1949 asiste a las clases de pintura y dibujo de Trinidad de la Torre, y en 1952 a las de Gutiérrez Navas y Maruxia Valero, matriculándose en las clases nocturnas de la Escuela de Artes y Oficios. En 1953, ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, finalizando sus estudios en 1959, después de haber estado dibujando modelos de yeso de esculturas clásicas y copiando a viejos maestros en el Museo de Reproducciones Artísticas junto a María Moreno. Durante sus años en San Fernando conocerá a su futuro marido, el escultor Francisco López, con quien contrae matrimonio en 1960, iniciándose desde entonces una larga y fructífera fase de influencia recíproca. Ese mismo año, obtiene la beca de ayudante de instituto para trabajar en el Beatriz Galindo.

Acompañando a su marido, que acababa de conseguir el Gran Premio de Arte de la Academia de España de Roma, acude a la capital italiana y durante su estancia celebra, en 1963 la primera exposición individual en la Galería Caltanisseta de Sicilia. Regresa a Madrid en 1965 y un año más tarde, presenta una exposición en la Galería Edurne. Siguen después otras muestras en Sevilla, Madrid y Frankfurt, donde, en 1974, comienza su internacionalización. Es galardonada con el Premio de Arte de Darmstadt en 1987, en 1993 dirige un curso de diseño en la Internationale Sommerakademie, de Salzburgo.

Su obra se ciñe al realismo cotidiano, cercano, cuyo principal elemento es la luz, que lo envuelve todo con su adecuada tonalidad; posee además una impecable técnica. Obtiene su inconfundible personalidad gracias a la evolución que va impregnando su obra de gran lirismo. Sabe buscar el contraste de las sombras y la luz y persigue constantemente el equilibrio entre la realidad exterior y las palpitaciones de la intimidad.

José Martín Medina dirá en ABC: “Estamos ante una obra de interpretación, no de representación. Esta pintura nos confirma que toda imagen exterior necesita ser interpretada para convertirse en arte. Con este concepto y con esa sensibilidad, Isabel Quintanilla nos conduce a los terrenos de su propia vivencia”.

Francisco Calvo Serraller, incide en la apreciación: “La pintura de Isabel Quintanilla, no representa la realidad, sino que la desvela”.

Álvaro Martínez Novillo, conocedor profundo de su pintura, afirma: “En sus primeros óleos de paisajes, bodegones y retratos los grises tienen un evidente protagonismo, después, en Roma, encontró los rojos italianos y ahora nos sorprende con la suavidad de sus verdes, la atmósfera dorada de sus amarillos o, a veces, con la valentía de sus azules, aunque en sus bodegones de flores, los blancos y los grises siguen conservando un tratamiento muy especial. En sus últimas obras se percibe un interés marcado por la composición...”.

Se ha señalado, por otro lado, cómo en su pintura se da una fusión de todos los géneros, aunque parezca atribuible a primera vista a uno determinado. El común recurso a puntos de vista y horizontes altos que utiliza en sus obras, sitúan al espectador en la misma posición.

Isabel Quintanilla ha participado en numerosas exposiciones colectivas, tanto en España como en Francia, Alemania, Estados Unidos, Italia..., y ha estado presente en diversas ferias internacionales como: Biennale de Jeunesse, París, 1971; Feria Intencional de Colonia, Documenta 6 en Kassel, 1977; FIAC de París, 1979; Arco´82. Entre sus muestras individuales podemos citar: Galería La Pasarela, Sevilla, 1968; Galería Egam, Madrid, 1970; Galería Helbert Meyer-Ellinger, Frankfurt/Main, 1974; Galería Brokstedt, Hamburgo, 1987 o en la Galería Leandro Navarro, Madrid. En 1996, el Ayuntamiento de Madrid organiza su primera exposición retrospectiva en el Centro Cultural Conde Duque. Los museos y colecciones que acogen actualmente la obra de Isabel Quintanilla son entre otros: Banco de España; Hamburger Kunsthalle; Hirshhorn Museum and Sculpture Garden, Washington D.C; Museo Municipal de Madrid; Museum Athenaeum, Helsinki; Nationalgalerie, Berlín; Staatsgalerie, Stuttgart; The Baltimore Museum of Art.En los ultimos años destacan exposiciones como la organizada en el Museo del Prado en 2007 “ Doce artistas en el Museo del Prado” o, en 2013, en la muestra “El Museo del Prado visto por los artistas españoles contemporáneos” que tuvo lugar en la Fundación Francisco Godia de Barcelona.

Cristóbal Toral

Cristóbal ToralNace en Torre-Alhaquime en 1940, aunque se le considera de la ciudad de Antequera. En 1956 inicia su formación asistiendo a la Escuela de Artes y Oficios de Antequera; un año más tarde, ingresa en la Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, trasladándose a Madrid para continuar su formación en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando al año siguiente.

Durante esta primera etapa practica una pintura influida por Marc Chagall. Le entusiasma la obra del pintor ruso por su ingravidez y lirismo, de ahí que Toral realice bodegones y figuras etéreas, flotando por la superficie del lienzo.

En 1965, es nombrado profesor auxiliar en la Escuela de Bellas Artes, sin embargo, su permanencia en la docencia es breve ya que abandonará la enseñanza para dedicarse por entero a pintar.

La Fundación Juan March le concede, en 1969, una beca para continuar sus estudios en Nueva York. Durante su estancia en Estados Unidos, su lirismo ingrávido se va convirtiendo en una agresiva desintegración de los objetos, llegando casi a una pintura abstracta. En este punto se plantea una profunda reflexión que le lleva a retomar la realidad, si bien su realismo evoluciona por senderos más poéticos e imaginativos que el americano, aunque tampoco tendrá parecido con el de la “Escuela Realista de Madrid”.

Su personalidad más marcada se inicia en 1972, cuando pinta “Equipaje” y “La aduana”, dos obras que enmarcan su obsesión por el viaje y por el tránsito. Con “Bodegón de la jarra” se produce un nuevo tránsito hacia el bodegón, que comienza con naturalezas sencillas de suaves colores y de gran plasticidad. Desde 1973 hasta 1979 alterna los temas de viaje con grandes bodegones de manzanas esparcidas por el espacio, ya que concibe la superficie del lienzo como un gran espacio infinito.

Cuando está preparando su participación en la XIII Bienal de Sao Paulo, 1974, trabaja en dos obras de grandes dimensiones “D´après las Meninas”, donde se plantea los retos de la perspectiva aérea, creando un ambiente surrealista de gran impacto y ”D´après la Familia de Carlos IV”. Para la misma Bienal pinta “Las maletas”, del Centro Pompidou, “Los emigrantes” y “El emigrante muerto”, estas dos últimas obras de marcado carácter social.

El año 1983 marca el inicio de su serie de cuadros rotos, que supone una evolución, a la vez que continuidad, etapa que se prolonga hasta que, en 1990 empieza una nueva serie caracterizada por la superposición de unas pinturas sobre otras.

En su estudio de Toledo pinta “La gran avenida”, obra de grandes dimensiones que aún sigue sin terminar. En este enorme lienzo se plantea la violencia y la crueldad como tema principal; los desastres de la guerra de Yugoslavia le proporcionan su más directa fuente de inspiración.

La carrera pictórica de Toral se ve constantemente jalonada de premios, becas y galardones: Gran premio de Pintura ABC en 1970; Premio de la Fundación Rodríguez Acosta de Granada, 1971; aunque el jurado no le otorgue ningún premio en la XIII Bienal de Sao Paulo, la crítica y el público se lo conceden a través de una encuesta; el mismo año de 1975 le será otorgado el segundo premio de pintura en la V Bienal del Deporte en las Bellas Artes; Medalla de Oro en la XIII Bienal Internacional de Fiorino, Florencia, 1977; la Medalla de oro de la provincia de Málaga, en 2004; Premio de Cultura ,en su modalidad Artes Plásticas, de la Comunidad de Madrid en 2009…

Su mérito y dedicación a la pintura le será reconocido por sus paisanos: el Excmo. Ayuntamiento de Antequera le nombrará Hijo Predilecto en 1978, el Gobierno andaluz le concederá la Medalla de Oro de Andalucia; la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, en 1995, le designará Académico de Honor;en el 2000 es nombrado Académico Correspondiente en Madrid de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes y en 2010 Académico de Honor de la Real Academia de Nobles Artes de Antequera.

Desde 1997 a 2000 se desarrolla una exposición itinerante por los museos de arte moderno de Iberoamérica, concediéndole el Gobierno de Venezuela la Orden de Francisco Fajardo.

Entre 2003 y 2004 escribe su autobiografía titulada “La vida en una maleta”, publicada por la editorial Temas de Hoy. En 2005 ilustra por encargo de la editorial italiana Franco Maria Ricci el libro titulado “Libro de los sueños” de Jorge Luis Borges.

En 2006 el Ministerio de Fomento le encarga un mural y una escultura de grandes dimensiones para estación de AVE en Antequera (Málaga).

En 2008 participa en la muestra “Olvidando a Velázquez” (Museo Picasso de Barcelona )e imparte un taller en la Universidad de Dartmouth (Estados Unidos) donde volverá en 2013 para repetir experiencia.

En 2013 junto a Antonio López imparte el Taller Creart organizado por la Unión Europea en Valladolid (febrero-marzo) y tiene lugar su exposición retrospectiva "La huella de un recorrido" en el Palacio de Sástago (Zaragoza).

Eduardo Naranjo

Eduardo NaranjoNace en Monesterio, Badajoz, en 1944. A comienzos del verano de 1957 el que habría de ser su maestro, Eduardo Acosta, descubre sus dibujos y anima a sus padres para que le permitan estudiar arte en Sevilla. Ingresa en la Escuela de Artes y Oficios de la calle Zaragoza donde estudia Dibujo del Antiguo y Ropajes, a la vez que prepara su ingreso en la Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. Una vez conseguido dicho ingreso, permanece apenas un curso, después se traslada a Madrid para continuar sus estudios en la Escuela de San Fernando a partir de 1961.

En 1962 las salas del Ateneo de Sevilla celebra su primera exposición individual. Una vez terminada la carrera, en 1966, comienza el aprendizaje de la especialidad de grabado con Luis Alegre y Álvaro Paricio y de pintura al fresco con Manuel López Villaseñor. El periodo que transcurre al final de la década corresponde a su etapa informal neofigurativa que se hace ostensible en los estudios e ideas para murales y aguafuertes.

En 1967, ejerce la docencia en la Escuela de Artes Aplicadas de Marqués de Cuba, como auxiliar de Pedro Mozos, luego, Germán Calvo le reclama como ayudante suyo en la asignatura de Procedimientos Pictóricos. En el transcurso de estos años inicia una serie de óleos de pequeño formato sobre papel, progresivamente el tamaño de las obras irá en aumento. Con una de estas pinturas de grandes dimensiones, “La noche”, acudirá por primera vez a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1966 y a la de Otoño de Sevilla. En 1968, vuelve a figurar en la Exposición Nacional de Bellas Artes, en la que logra una tercera medalla por el cuadro “Triste homenaje”.

A partir de 1971 trabaja de una manera frenética, inmerso ya en las percepciones formales. Sus pinturas y dibujos reflejan ideas fragmentarias de la realidad cotidiana con motivos que tienen para él hondos valores sentimentales. Le preocupan fundamentalmente la luz, la materia y las texturas.

En 1974 pinta dos cuadros altamente representativos de lo que será su evolución a partir de ahora: “Traje de primera comunión con autorretrato” y “Desnudo en la terraza”, en el que, expresa la visión de una escena imaginada sobre modelo real. Ahora pintará una serie de obras mayores en las que introduce espacios abiertos.

A partir de 1979, su trabajo se intensifica desde la tercera exposición personal que celebra en la Galería Biosca de Madrid. Al año siguiente, el Circulo de Bellas Artes de Madrid le concede la Medalla a sus méritos como vocal de pintura en la dirección del mismo.

A comienzos de 1983 acepta la idea de llevar al grabado El Génesis, o lo que serán los siete días de la creación. Entre tanto pinta otros retratos. Una nueva labor irrumpiría en su quehacer no habitual, su colaboración en el teatro con la ambientación y montaje escenográfico de “La casa de Bernarda Alba”, de Federico García Lorca, para el Teatro Español. Poco antes del verano de 1986 se decide a ilustrar el libro “Poeta en Nueva York”.

En 1989 es invitado por el Fondo Cubano de Bienes a la III Bienal del tercer mundo. En años sucesivos continúa su presencia en exposiciones y dicta conferencias. Es distinguido en 1991 como “Extremeño de Hoy”, y se le concede la Medalla de Oro de Extremadura. En 1992 es elegido Académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría; meses después se celebra una exposición retrospectiva en el Centro Cultural de la Villa de Madrid. En 1995 es condecorado con la Cruz al Mérito Militar por su colaboración en sus Certámenes de Arte.

Entre sus numerosas exposiciones personales, caben destacar las obras suyas retrospectivas celebradas en 2000 en Galicia ( en Lugo, Orense, Pontevedra, Vigo y la Coruña) y en el 2002 en Córdoba, Sevilla y Badajoz. Así como las dedicadas a su obra gráfica: en 2003 en Casa Fuerte Bezmiliana; Rincón de la Victoria ( Málaga); en 2006 en la Asamblea Extremeña; en el 2007 en el Centro Internacional de la Estampa Contemporánea de la Fundación CIEC ( Betanzos, La Coruña) y la reciente tenida lugar en el Museo de la Fundación Gregoria Priero de Valdepeñas. Su más flamante empeño es su Tauromaquía 2008, de diez grabados, acabada de realizar para el Taller del Prado de Madrid y presentada en Estampa.

En estos últimos años su obra ha sido expuesta en distintas ciudades como en la exposición”Escultura Obra Gráfica Aena Arte”, Salas exposiciones Rectorado Universidad de Málaga, Málaga. ; “Pintura Escultura Aena Arte”, Palacio de Villavicencio, Jerez de la Frontera,Salamanca.;”Arte en los aeropuertos (colección Aena)”, Palacio los Serrano, Ávila o “Arte Bajo Cero”, Galería Sharon-Art, León; así como fuera de nuestras fronteras en la exposición “Magische Figuration aus spanien”, Panorama Museum, Bad Frankenhausen, Alemania.

Pepa Izquierdo

Pepa IzquierdoPepa Izquierdo nace en Santa Cruz de Tenerife en 1945. Estudió Bellas Artes en la Escuela de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife y Barcelona. Comenzó su formación pictórica como alumna de Rafael Delgado, quien despertó en ella su predilección por el dibujo, que acabará por convertirse en uno de los pilares en los que fundamentará toda su obra. En 1968 comienza el preparatorio en la Escuela de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, donde tuvo como profesor al pintor Pedro González.

Como algunos pintores de su generación, entre los que se cuentan Luis Alberto Hernández y Ramón Díaz Padilla, al año siguiente se traslada a Madrid para cursar los estudios de bellas artes en la Escuela de San Fernando. En Madrid tendrá como maestros a Francisco Echauz, a Juan Barjola y al canario Gregorio Toledo.

La primera etapa de su obra se caracteriza por el hiperrealismo, plasmada con excelente habilidad técnica en sus cuadros de interiores domésticos. Progresivamente este estilo dio paso a una serie de obras (óleos y especialmente dibujos), construidos con grandes planos de negro y vacío. Su iconografía (rostors femeninos, alguna fruta), recupera ciertas formas goticistas cuya arqueología supera no sólo por su perfección formal, sino por la emoción poética y refinada que emana de ellas.

Sus primeras exposiciones en Tenerife se celebran a principios de los 70. En la Sala Conca II de Las Palmas expone en 1974 y un año más tarde lo hará en la Sala de Arte de CajaCanarias en Santa Cruz. De nuevo en la Isla, las obras de Pepa Izquierdo se exhiben en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz (1982) y en la galería Odile de Zaragoza (1983), si bien poco a poco la artista se irá distanciando de la actividad expositiva.

A comienzo de la década de los 80 conoce al poeta Luis Feria, que le encarga las ilustraciones para la primera edición de Dinde (Editorial Bruguera, 1983). Feria definió la obra de Pepa Izquierdo como una poética de “lo cotidiano sorpresivo”.

El progresivo despojamiento formal, junto al carácter casi íntimo de su producción, ha ido rodeando la obra de Pepa Izquierdo de la fascinación de lo raro y exquisito. Esta va a conocer una nueva floración a principios de los noventa, que se manifiesta en las muestras de la Galería Parámetro (1991) y de Estudio Artizar (1994) y tras un nuevo paréntesis, ya en esta década, en Estudio Artizar (2002), para concluir con la exposición celebrada en el año 2004 para corresponder a su nombramiento como miembro de la Real Academia Canaria de Bellas Artes.

José María Mezquita

José María MezquitaNacido en Zamora en 1946, estudia en la Academia Peña y en el Circulo de Bellas Artes en los años sesenta. Completará su formación en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde fue durante cinco cursos discípulo de Antonio López.

Su trabajo gira en torno a la representación de la naturaleza, tanto las formas vegetales como minerales, desde una perspectiva estructuralista. En sus composiciones, rítmicas y sensibles, se aprecia un gusto por los valores de lo inacabado y una repetición musical al modo de Klimt que articula los conceptos de lleno y vacío presentes en sus obras pictóricas como escultóricas y que acentúan su minuciosidad y detallismo pictórico, así como su gran pasión por el dibujo.

Su territorio pictórico se sitúa en el Noroeste zamorano y sus cuadros son en gran parte testimonios de sus andanzas, de la observación de una naturaleza con la que convive, de los ríos, las rocas, los árboles, las humildes casas de adobe que se encuentran en sus salidas, así como de espacios urbanos sin especial relevancia estética: tiendas, escaparates, almacenes y que a través de sus pinceles pasan a convertirse en realizaciones plásticas de proyección universal.

Juan Manuel Bonet Planes define a Mezquita como un “pintor esencial y pieza clave de la figuración española” y subraya que su obra se centra en la realidad más cercana, su ciudad, sus tiendas, el paisaje, los árboles, las encinas solitarias, que plasma a través de su condición de extraordinario dibujante y grabador.

Tras insistir en su deseo de “pintar lo que tiene que ver con la memoria de lo vivido”, el artista zamorano resume su forma de trabajar: “parto del realismo y a partir de ahí busco la síntesis”.

En 2006, es galardonado con el Premio Castilla y León de las Artes, el jurado que destacó “la esencialidad de su pintura, una pintura figurativa que parte de motivos encontrados en su Zamora natal y en el paisaje castellanoleonés y que alcanza un alto grado de universalidad dentro de una poética de la concentración y del silencio”.

Entre sus numerosas exposiciones individuales se encuentran las realizadas en:Caja de Ahorros de Zamora, Galería Seiquer (Madrid), Galería Fúcares (Almagro), Galería Jorge Kreisler (Madrid), Casa del Cordón (Burgos), Museo de Bellas Artes de Bilbao, Galería Leandro Navarro (Madrid), Centro Cultural de Logroño; Sala de Armas, Ciudadela de Pamplona, Retrospectiva Junta de Castilla y León... etc.

Sus obras han sido expuestas también fuera de nuestras fronteras como en el Reino Unido o Italia, y forman parte de importantes colecciones públicas y privadas como la del Banco de España, la Fundación Juan March o la Fundación Coca Cola, entre otras.

Actualmente está centrado en la preparación de su exposición enmarcada dentro de los eventos promovidos por la " Fundación de las Edades del Hombre" que tendrá lugar en el Monasterio de Santa María de Valbuena.

Luis Alberto Hernández

Luis Alberto HernándezNace en Hermigua (La Gomera), en 1947. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife y en la Escuela de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría (Universidad de Sevilla), donde recibió, en el año 1969, el Premio Final de Curso. Su formación también se completó en la Escuela de Pintura Mural de San Cugat del Vallés (Barcelona) y en 1971, gracias a la Beca “Castellblanch”, en la Academia di Pietro Vanucci de Perugia (Italia). Cuenta en su haber con distintos galardones, entre ellos el Premio de Dibujo de la Bienal de Deporte en el Arte, Las Palmas de Gran Canaria (1974); el Premio Internacional de Pintura “Antonio Padrón”, Las Palmas de Gran Canaria (1976); el Premio “Amigos del Castillo de Entrecasteaux” en la I Primera Bienal internacional de Arte Contemporáneo de Brignoles, Francia (1986); el Gran Premio “Rainiero III”, en el Festival Internacional de Arte Montecarlo, Monaco (1987) y el Premio “Pierre Danny”, en el Salon National de Rambouillet, Francia (1990).

Las primeras exposiciones de Luis Alberto Hernández, en el Ateneo y en la Sala Conca de La Laguna, desde 1969 hasta los primeros años de la década de 1970, nos revelan una pintura social trágica que abarca la guerra, la destrucción y la opresión. Luis Alberto ha creado un tipo humano roto, tanto en sentido físico como metafísico. Las figuras que aparecen en sus primeros lienzos no son únicamente la traducción de unas concepciones plásticas; también lo son de unas concepciones éticas: hay en ellas un evidente afán testimonial que alude a situaciones de opresión externa y de angustia vital, uniendo así la presión interior y exterior que se ejerce sobre los personajes.

A finales de la década de 1970, establecido ya en Madrid, el pintor inventa una sorprendente iconografía femenina, sus infantas y damas, sus enanas y meninas. Destacan entre ellas su “Infanta del pañuelo azul” (1979) o su “Infanta con amapolas” (1984). En relación con esta iconografía están las majas vestidas y desnudas, que expone en 1982 en la Galería Galiarte 96 de Madrid. Esta obra pictórica, que marcaría pautas durante década y media, se integra en la corriente neo-barroca, surgida en los años 80 como una alternativa al determinismo que predominaba entonces en el arte, y que procedía en su mayoría de Estados Unidos. En general, su obra se mueve dentro de un universo plástico en donde los personajes, de imagen renacentista, reflejan el peso que la obra de Goya o Rembrandt ha tenido en el pintor canario.

Con posterioridad, entre 1985 y 1990, Luis Alberto Hernández pondrá su arte al servicio de la memoria y la historia de su pueblo. Recuerda en sus cuadros instantes y personajes, grupos humanos que atestaban el muelle de San Sebastián de La Gomera. Son los casos de “La despedida” (1986) o “Mañana amanecerá en la otra orilla” (1986). En 1992 el artista expuso en Francia, con notable éxito crítico, iniciando un ciclo de escenas religiosas, haciendo propias antiguas iconografías cristianas, como pone de manifiesto en Crucifixión (1992-1995). Durante la última década del siglo presta especial atención al tema de los ángeles, representándolos en distintos contextos. Este tema le sirve también para ilustrar episodios de “Las noticias del cielo”, el tratado infantil de astronomía de Viera y Clavijo.

Las imágenes más surrealistas del pintor son las que consagra al paisaje desde principios de la década de 974, aunque a excepción del ciclo que desarrolla en el 2006 dedicado a cardones y tuneras, no hay series fijas dedicadas a este tema. Asimismo, en su amplia temática pictórica figuran también diversas naturalezas muertas, como es el caso de su “Pan” (2007), que lo entronca con el ilusionismo zurbaranesco.

De entre sus últimas exposiciones cabe destacar su retrospectiva “Por el cauce del romanticismo”, en el Espacio Cultural CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife (2007), o El Sentimiento del Origen, en la Sala de Arte Cabildo-CajaCanarias de San Sebastián de La Gomera (20), que giró en torno a la iconografía de la Virgen de Guadalupe.

Manuel Franquelo

Manuel FranqueloNace en Málaga en 1953 y años más tarde, en 1972, se traslada a Madrid para cursar estudios en la E.T.S. de Ing. Telecomunicaciones que compagina con su asistencia a clases de dibujo y pintura en la Academia Peña.

En 1977 ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, obteniendo la licenciatura en la especialidad de pintura en la ya Facultad de Bellas Artes de San Fernando, en 1982. Al mismo tiempo es profesor de dibujo del natural y procedimientos pictóricos en la Academia Peña, hasta el año 1985.

Desde 1981 a 1987 trabaja en exclusiva con la Galería Heller, en Madrid, realizando diversas exposiciones como El Dibujo, una realidad; El Desnudo; Naturaleza muerta o Realismos.

Empieza a colaborar con ilustraciones en la revista Álbum Letras y Arte, desde 1986 hasta 1989.

En 1987 firma un contrato en exclusiva con la Galería Gamarra y Garrigues, que se prolonga hasta 1998, año en el que cierra la galería.

A lo largo de su trayectoria artística recibe distintos reconocimientos y premios. En 198l, el Premio Nacional de Dibujo Antonio del Rincón (Guadalajara) y el Premio Nacional de Pintura. Bienal de Otoño (Madrid). Dos años después recoge el Premio Penagos de Dibujo (Madrid) y el Premio de Pintura Eusebio Sempere (Alicante); obtiene una beca concedida por la Comisión Calificadora de Becas y Ayudas para las Artes Plásticas (Ministerio de Cultura, Madrid). En 1997 recibe el premio Tomita Prize Grant Board of Trustee (Tokio, Japón) y un año después el Premio Nacional de Grabado (Calcografía Nacional. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando). En el 2000 se le concede el Premio de Grabado en España, 10 años.

Sus obras destacan por su depurada personalidad. Paralelamente, Franquelo desarrolla una importante labor como investigador, comisario y docente. Así, en el 2000 desarrolla y ejecuta la dirección técnica del proyecto Un sistema informatizado de talla digital para la reproducción fiel del relieve, con el fin de realizar una réplica facsímil de las Cuevas de Altamira, Madrid, Museo de Altamira, Santander. Ese mismo año crea el Centro para la Investigación de la Estampa Digital de la Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Es director artístico de dicho centro durante el primer año de actividad.

Además es profesor de la asignatura: Dibujo del Natural I de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, donde permanece hasta el año 2002.

yectos digitales para la conservación y el arte contemporáneo, actividad en la que permanece hasta el año 2006, donde desarrolla y ejecuta la dirección técnica y artística de algunos importantes proyectos entre los que se encuentran: la Réplica facsímil de la Tumba de Seti I, Servicio de Antigüedades de Egipto (Luxor, Egipto), la Réplica facsímil de la Tumba de Tutmosis III (National Gallery Washington, USA) y la Réplica facsímil de La Dama de Elche (MARQ, Alicante).

Ese mismo año es comisario y participa en la exposición "Impresiones. Experiencias del Centro I+D" de la Estampa Digital de la Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Fundación Municipal de Cultura (Valladolid); Palacio Caja Cantabria (Santillana del Mar, Cantabria); Museo de Artes del Grabado a la Estampa Digital (Outeiro-Artes, A Coruña y Munae) y Museo Nacional de la Estampa (México D.F.).

En 2002 firma un contrato en exclusiva con la Galería Marlborough (Madrid). Franquelo, es un artista atípico, su forma de trabajar es compleja y obsesivamente reflexiva, por lo que a lo largo de su carrera ha realizado únicamente tres importantes exposiciones individuales: en 1995, Manuel Franquelo, Galería Gamarra, Madrid; en 2002, Manuel Franquelo, El lenguaje de las cosas, Galería Marlborouh, Madrid y en 2009 Manuel Franquelo. Transfigurar lo insignificante. Pintura / dibujo / 1985-2009, Galería Marlborough, Madrid.

Entre las exposiciones colectivas más destacadas se encuentran: en 1988, Andalucía, Arte de una Década (Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla y Hospital Real de Granada); en 1991, Los Realismos en el Arte Español (Museo Takashimaya, Tokio, Kyoto y Osaka, Japón); en 1992, Grandes Maestros de las Vanguardias Históricas: De Picasso a Bacon, (Museo de Bellas Artes de Santander); en 1999, Into the Light, (The Royal Photographic Society, Bath, UK ); en 2001, Diez Tendencias, Diez Pintores, (Fundación Dávalos- Fletcher, Castellón) y The Language of Things, (Kettle’s Yard Museum, Cambridge, UK. The Hatton Gallery, University of Newcastle, UK. Bury Art Gallery, UK); en 2003, Segno, Spazio, Territorio (Pinacoteca Nazionale di Cagliari, Italia) y Art Espagnol Contemporain, (Marlborough, Mónaco); en 2004, Exposed. Platinum Prints, 1988-2004 (31 Studio. Plymouth Arts Centre. UK.); Impresiones. Experiencias artísticas del Centro I+D de la Estampa Digital (Instituto Cervantes. Lisboa) y Art Chicago, ( Marlborough, Nueva York); en 2006, Pintura, escultura y gráfica ,(Marlborough, Madrid); en 2007, Adquisiciones y proyectos 2003-2006 (Museos de Madrid) ) y Es cuando duermo que veo claro, ( Marlborouh, Barcelona); en 2009, Summer Show (Marlborough, Barcelona); en 2011, Penelope’s Labour. Weaving words & images. (Fondazione Giorgio Cini. Venecia) y en 2012, Arachne’s return (Scheublein Fine Art, Zürich, Switzerland).

Sus obras están presentes en numerosas colecciones públicas y privadas dentro y fuera de nuestras fronteras como: Calcografía Nacional. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ( Madrid); Fundación BBVA (Madrid); Museo Electrográfico de Cuenca; Museo de Arte Contemporáneo de Madrid; The Royal Photographic Society (Bath, UK); Falmouth Municipal Buildings, (The Moor, Falmouth. UK ) o The Nagasaki Prefectural Art Museum ( Nagasaki, Japan).

Julio Vaquero

Julio VaqueroNace en Barcelona en 1958. Licenciado en Bellas Artes y Premio Joan Guell por la Facultad de Bellas Artes de Barcelona, comenzó a exponer en 1987.

En 1991 la Galería Forni de Bolonia le dedica una exposición individual y en 1992 la Kouros Gallery de New York muestra su obra.

En los años siguientes su obra es mostrada tanto en Barcelona como en Madrid y en numerosas exposiciones colectivas en todo el país.

En 1997 forma parte de la exposición “ Realisme de avantguarda” en la Galería Lluciá Homs de Barcelona y dos años más tarde, en 1999, es uno de los artistas que forman parte de la exposición “El Realisme a Catalunya”, en el Centre d´Art Santa Mónica de Barcelona. Allí Vaquero mostró su primer conjunto de pintura e instalación titulado “Zigurat de misterios”, hoy en el Museo de la Fundación Vilacasas.

En el año 2000 fue invitado por el Museum voor Moderne Kunst de Oostende ( Bélgica) a participar en la exposición “ Between Heaven and Earth” comisariada por el crítico Edward Lucie Smith. En octubre de ese mismo año es incluido en el volumen New European Artists y en la exposición conmemorativa que se celebró en Sothebys Amsterdam.

En 2001 participó en una exposición en la galería Forni en torno a la figura humana.

En 2002 mostró su obra en el Panorama Museum de Bad Frankenhausen en la exposición “ Mimesis et inventio- Contemporary still lifes in Europe”.

En 2003 celebra una nueva individual en la Sala Parés de Barcelona. En otoño de ese mismo año el Museo de Montserrat le dedica una exposición retrospectiva titulada “Realitats il-luminadas”, siendo el primero de los artistas contemporáneos que expuso en dicho museo.

En 2004 participó en la exposición “Nudo” en la Galería Forni de Bolonia y formó parte de la exposición “Local y visitante” de la Galería Metta de Madrid. En febrero de ese mismo año expone su primera serie de dibujos sobre papel vegetal en la exposición “Basado en hechos reales” de la Galería Trama de Madrid.

En 2005 inaugura de nuevo una exposición de dibujos en la Galería Trama de Barcelona.

En 2007 participa en diferentes ferias internacionales: MACO 07, (Méjico) con la Galería Trama. ART BRUSSELS con la Galería Senda de Barcelona. En verano participa en una exposición sobre Realismo Español Contemporáneo en el Panorama Museum de Bad Frankenhausen ( Alemania). En septiembre participa en una exposición colectiva en la Galería Marlborough de Barcelona.

En el año 2011 muestra por primera vez su instalación “El Final de las apariencias” en el Centre D´Art Santa Mónica de Barcelona conjuntamente con una exposición de dibujos en la Galería Trama. También participa en la Feria Berliner Liste en el stand de la Galería Trama.

Un año más tarde participa en la Feria JUST MAD y tiene lugar su primera muestra individual en la Galería Fúcares de Madrid. En septiembre es invitado a participar en la exposición “ De luces mixtas” en la Galería Marlborough de Madrid. También forma parte de la exposición sobre la obra de Antonio López en la Fundación Sorigué de Lleida y en la exposición 8+1 sobre el diálogo entre cine y pintura basado en la obra del cineasta J.M. De Orbe.

Además de su frenética actividad artística, Vaquero participa activamente en conferencias y cursos en universidades, escuelas y centros de arte, y ha sido asesor del programa “La mitad invisible” de TVE sobre la obra de Antonio López “La gran vía” y que se emitió en febrero de 2012 .