IMAGINARIUM. QUIMERAS Y FANTASÍAS DEL IMAGINARIO BARROCO.
El Stylus Phantasticus o estilo fantástico nació en Italia. Lo “fantástico” se trataba en el sentido imaginativo o caprichoso más que en el de la excelencia absoluta. En su viaje a través de la geografía europea provocó en la música instrumental interesantes transformaciones y nuevas formas de escritura; fue una revolución sonora que permitió a los compositores y a los intérpretes explorar una música más subjetiva y experimental, totalmente dada a dejarse llevar por la improvisación.
La selección de este concierto que interpreta El Afecto Ilustrado se desarrolla en ese preciso imaginario que suscita su título bajo siete figuras fundamentales del barroco temprano europeo: Frescobaldi, von Biber, Buxtehude o Walther son solo algunos de los compositores que representan una síntesis de innovación técnica, profunda expresividad y riqueza estilística que marcó una transición histórica.
Dicho ensamble nace en 2012. Desde entonces, se ha consolidado como uno de los grupos más reconocidos del panorama histórico-musical de Canarias con repertorios del barroco y clasicismo temprano rara vez interpretados fuera de las capitales españolas. El ensamble está formado por intérpretes activos nacional e internacionalmente, lo que enriquece cada proyecto con múltiples perspectivas interpretativas.
Se da comienzo con la obra de un compositor nacido en Ferrara: Girolamo Frescobaldi fue uno de los tecladistas más influyentes del siglo XVII y uno de los primeros en aportar al estilo fantástico. Tras estudiar con Luzzasco Luzzaschi y absorber las corrientes estilísticas de su tiempo, trabajó como organista en Roma, incluyendo su prestigioso cargo en San Pedro del Vaticano. La liberación que otorgó a la forma toccata de su estructura rígida transformó la música para teclado. Sus toccatas alternan secciones asimétricas con pasajes más estructurados, y su estilo armoniza la tradición modal con una temprana sensibilidad tonal. Las obras parecen fluir con espontaneidad improvisada, haciendo además un uso profuso de técnicas como la imitación, fragmentación y variación.
Esta Toccata per spinettina e violino muestra el paso del autor por las obras de cámara para violín, aunque breve, anticipando el desarrollo de la sonata en trío que se consolidaría más adelante en el siglo. El acompañamiento de la spinettina —un tipo de spinetta de sonoridad delicada— establece un diálogo con el violín que se desarrolla libremente entre la figuración improvisatoria, escalas y arpegios, y una búsqueda por conmover los afectos con la retórica y expresividad propias de la fantasía barroca.
Antonio Bertali nació en Verona en el año 1605, donde fue discípulo del kapellmeister -maestro de capilla- y compositor Stefano Bernardi. Se trasladó a Viena en 1624, donde trabajó durante más de cuatro décadas en la capilla de la corte imperial de los Habsburgo. Su música se enmarca en la tradición italiana del primer barroco, pero con una clara influencia del contexto vienés, cultivando la sonata contrapuntística o el estilo concertado con trompetas y cornetas. La música de cámara de este autor no deja de ser una muestra de sofisticación italiana con sensibilidad germánica.
Esta sonata a dúo entre violín y viola de gamba (Sonata a 2 per violino e viola da gamba) se construye en distintas secciones contrastantes con momentos de imitación y pasajes líricos. En ocasiones a través del contrapunto se produce un diálogo libre y en otras una textura más concertante. La viola da gamba añade una sonoridad melancólica, contrastando con la agilidad y brillantez del violín. Esta combinación sugiere tanto un juego de afectos como una exploración tímbrica avanzada para su época.
Tras breves estancias en Graz y Olomouc, el compositor bohemio-austríaco Heinrich Ignaz Franz von Biber se estableció en Salzburgo. Allí fue nombrado maestro de capilla en 1684 y compuso otras obras célebres como las Sonatas del Rosario o de los Misterios. Considerado uno de los más virtuosos violinistas de su tiempo, Biber llevó el uso de la scordatura a nuevas alturas —técnica de cambio de afinación las cuerdas del instrumento para crear efectos expresivos y únicos—.
La Sonata Representativa en la mayor es una de las más originales de todo el repertorio barroco, siendo un ejemplo magistral de la denominada música programática, es decir, música que busca “representar” imágenes, escenas o sonidos extramusicales y propiamente más definido en la era romántica; cada sección de la sonata imita un animal diferente mediante efectos musicales específicos: se escucha al ruiseñor, la rana, el gato, el cuco, el gallo, la codorniz e incluso una “Marcha de Mosqueteros”, en la que el bajo continuo simula el redoble de un tambor con un trozo de pergamino colocado entre las cuerdas. Más allá de su ingenio humorístico, la pieza plantea una visión del violín como vehículo de belleza sonora, como un verdadero narrador musical.
El programa continúa con la obra de Dieterich Buxtehude, quien ejerció principalmente como organista, revolucionando el estilo y la forma de interpretar y componer para este instrumento, y alcanzó un gran reconocimiento gracias a su papel en el establecimiento de los Abendmusiken, conciertos brindados en la iglesia de Santa María de Lübeck durante los cinco domingos anteriores a la Navidad, pero que también tuvo una importante labor como compositor, destacando entre sus obras aquellas escritas para voz, en las que la temática religiosa y la poesía alemana tienen un lugar especial, y de las cuales han sobrevivido más que las que llegara a componer para cualquier otro instrumento; pero también sus obras para teclado, que escribió en una amplia variedad de géneros como preludios, canzonas y suites entre otros, y para conjuntos, siendo estas últimas las obras de mayor importancia que publicase en vida y consistiendo estas en varias colecciones de sonatas para violín, viola da gamba y bajo continuo.
Precisamente dentro de este último grupo de piezas se encuentra la sonata BuxWV 272 en la menor, que forma parte de este programa. En sus tres movimientos adagio, allegro y adagio Buxtehude hace gala de un estilo virtuoso en que el violín y la viola da gamba establecen un intenso diálogo de líneas melódicas que se entrelazan sobre el acompañamiento del continuo, no por ello perdiendo su brillo individual, y dándose pasajes de verdadera textura de trío en los que el bajo continuo encuentra también un espacio protagonista.
Poco es lo que se conoce sobre la vida y formación de Johann Heinrich Schmelzer, las escasas informaciones que han pervivido hasta el presente indican que fue multiinstrumentista, siendo descrito como cornetista y violinista principalmente, y siendo este último instrumento el que le brindaría la mayor fama, pues sus contemporáneos llegaron incluso a definirlo como uno de los violinistas más distinguidos de toda Europa. No solo como intérprete alcanzó una gran consideración, sus obras instrumentales le situaron como un reconocido compositor, logrando el favor y simpatía del emperador Leopoldo I de Habsburgo y alcanzando importantes puestos en su corte. De su producción sobresalen dos grupos de composiciones, por un lado varias suites para ballet, con un estilo basado en la funcionalidad y concebidas como apoyo a los elementos visuales del espectáculo, y por otro sus obras para conjuntos de cámara, entre las cuales se encuentra la sonata en la menor Il cu-cu que sonará en esta ocasión.
Esta sonata para violín, que recrea el canto del cuco, fue un encargo sobre el que el propio Schmelzer escribió manifestando sus sentimientos de inquietud al competir con la naturaleza. Su carácter alegre y vivaz se define por el virtuosismo de sus melodías y está cargado de sonoridades efectistas que evocan la vida silvestre.
El de Philipp Friedrich Böddecker es un valioso ejemplo del estilo alemán de mediados del siglo XVII. Aunque ejerció como organista, fagotista y tratadista, también se desarrolló como compositor escribiendo una mayoría de obras sacras en las que la variedad, los contrastes y la alternancia fueron protagonistas, aunando contrapunto y homofonía, pasajes de ritmo marcado con momentos de lirismo melódico de gran belleza, virtuosismo y sencillez, en una unidad orgánica. El número de sus obras que ha sobrevivido es reducido, contándose entre ellas ocho conciertos sacros, otras piezas de temática religiosa y sonatas para fagot y violín.
Perteneciente a este último grupo es la sonata para violín en re menor que será interpretada como parte de este programa. Esta sonata constituye una muestra inequívoca de la capacidad expresiva y técnica del compositor, destacando el virtuosismo protagonista en prácticamente la totalidad de la pieza pero también el despliegue emocional contenido en la construcción de su melodía y en la armonía cargada de unas tensiones constantes que solo son aliviadas al cierre de la sonata.
Aunque lo que se conoce sobre su vida es reducido, Johann Jakob Walther es recordado como uno de los mayores exponentes de la música para violín en el ámbito germano del siglo XVII. Junto a Biber, Walther fue uno de los compositores cuya escritura para este instrumento, marcada por el uso de complicadas técnicas, el despliegue de virtuosismo y la evocación de los sonidos de la naturaleza, supuso una era dorada para el violín. Lo que se ha conservado de su producción consta de dos únicas colecciones, caracterizadas por el contraste formal, dándose tan frecuentemente el uso de formas libres como de danzas de suite; y también por los elementos programáticos, como las antes mencionadas evocaciones de sonidos naturales entre las que destacan los cantos de aves y otros animales.
Este es el caso de Scherzo d’augelli con il cu-cu, pieza en la que tal y como sucedía con la sonata de Schmelzer de manera más sutil, Walther imita el sonido del cuco. Este scherzo comparte con la obra de este autor su naturaleza alegre, su carácter desenfadado y ligero, además del virtuosismo, que en esta ocasión se ve elevado a un máximo, aunque se centra de forma más evidente en la imitación del ave, estableciendo un juego melódico entre lo musical y lo natural.
María Sánchez García y Victoria Hernández Rodríguez
Estudiantes de Musicología del Conservatorio Superior de Música de Canarias.