ALESSANDRO, DOMENICO Y SU CÍRCULO EN LA CORTE ESPAÑOLA – IL FERVORE, JONE MARTÍNEZ & LUCÍA CAIHUELA
Italia y España se unieron a través de los profundos vínculos musicales del siglo XVIII a través de compositores como Alessandro y Domenico Scarlatti, que se extendieron más allá de su país natal para influir decisivamente en el sonido de la corte borbónica española. A su alrededor, figuras como Francisco Corselli, Vicente Baset y José de Nebra contribuyeron a la consolidación de un lenguaje teatral propio en la corte madrileña, nutrido por el legado napolitano e inspirado por las formas y pasiones de la ópera seria italiana.
La mezzosoprano Lucia Caihuela y la soprano Jone Martínez forman un dúo vocal de referencia en el ámbito de la música antigua, reconocido por su sensibilidad estilística y su complicidad interpretativa. Con una sólida formación en canto histórico y una trayectoria internacional, ambas colaboran habitualmente con destacados conjuntos especializados y festivales europeos.
Hijo de Alessandro, Domenico Scarlatti (1685–1757) es ampliamente conocido por sus más de quinientas sonatas para clave, muchas de las cuales compuso en España, donde pasó buena parte de su vida al servicio de la corte. No obstante, también cultivó la música instrumental orquestal, como muestran las sinfonías n.º 5 en la menor y n.º 7 en do mayor incluidas en el programa. Estas piezas breves, probablemente concebidas como oberturas teatrales o intermedios cortesanos, revelan un estilo más ligero y brillante, en línea con el galante. Con gestos melódicos danzables y un tratamiento armónico claro, su lenguaje se aleja del dramatismo barroco de su padre para abrazar la claridad formal y la gracia expresiva propias del gusto español de su tiempo.
La Sinfonía nº5 en la menor mezcla energía rítmica marcada en el primer movimiento con compases binarios lentos en el segundo, bajo una textura clara, un bajo continuo muy presente y líneas melódicas que exploran el registro medio. El final es típico del estilo galante temprano, brillante pero conciso.
La Sinfonía nº7 en do mayor trae a esta parte del repertorio un aire festivo y abierto al inicio con el uso de arpegios ascendentes y saltos interválicos que le dan luminosidad y que explora en el segundo movimiento un compás ternario, casi con aire de siciliana y muy lírico, con frases amplias y expresivas en los violines.
Francisco Corselli nació en Parma pero fue nacionalizado como una figura clave del teatro musical en Madrid, siendo maestro de muchos compositores españoles y contemporáneo del más conocido José de Nebra. Su ópera La cautela en la amistad y robo de las sabinas (estrenada en 1734 en el Coliseo del Buen Retiro) muestra una fusión entre el teatro mitológico clásico y las estructuras musicales italianas, con libreto de Juan de Agramont y Toledo y cuyas partituras fueron encontradas hace unos pocos años atrás en el Santuario Mariano de Lluch, en Mallorca y en la catedral de Guatemala, donde se encontraron “las cuatro primeras arias con algunos recitados”.
Basada en el relato fundacional de Roma, la obra mezcla la solemnidad trágica con elementos cómicos y burlescos, ilustrado en las arias seleccionadas -que se tratan más concretamente de tonadillas escénicas- pensadas para representarse en corrales de comedias o teatros palaciegos que retratan con humor y lirismo las emociones humanas, como el amor, los celos o la burla, al estilo del teatro de Calderón o Moreto. Musicalmente, el lenguaje es sencillo pero eficaz: melodías claras, acompañamiento sobrio y un enfoque siempre centrado en el texto y su efecto escénico.
Vicente Baset (1719–1764) fue un compositor valenciano formado dentro de la tradición italiana, cuya Apertura à piu stromenti ejemplifica la escritura sinfónica cortesana, con estructura tripartita y rica en contraste dinámico. Baset fue clave en la consolidación de un estilo instrumental español de corte europeo.
José de Nebra (1702–1768) es considerado el principal compositor español de teatro lírico del siglo XVIII que aporta una visión completamente española al programa. En Iphigenia en Tracia y Venus y Adonis, obras teatrales que combinan declamación hablada con números musicales, Nebra combina la sensibilidad italiana con ritmos, formas y prosodia españolas. La presencia de la seguidilla en Amar y ser amado evidencia este mestizaje estilístico, tan característico del teatro lírico hispánico, que mantenía un fuerte arraigo popular. Gozaba el pecho mío es una de las arias más delicadas de Iphigenia en Tracia. Escrita en un estilo cercano al de las arias da capo italianas, esta pieza destaca por su lirismo contenido, su línea vocal melancólica y un acompañamiento sobrio que permite que el afecto del texto —el recuerdo de un amor perdido— se exprese con intensidad emocional y claridad musical.
La seguidilla Amar y ser amado y la divina Philotea introduce un ambiente completamente distinto: aquí Nebra se vale de un ritmo vivo, sincopado y muy ligado a la tradición popular española. Con un carácter ligero y teatral, esta pieza aporta color y dinamismo a la escena, y refleja cómo el compositor supo incorporar formas autóctonas con elegancia dentro de estructuras más galantes.
Por su parte, el dúo ¡Ah, de esos horizontes! – Amor sólo, sólo Amor, extraído de Venus y Adonis, constituye un momento de gran lirismo dentro de la obra. A través de líneas melódicas amplias, cromatismos sutiles y un tratamiento casi arioso del texto, Nebra logra crear un clima de ternura y contemplación amorosa, en la línea de la tradición operística italiana, pero con una sensibilidad muy personal.
Estas piezas son una muestra del talento de Nebra para fundir expresividad vocal, riqueza armónica y variedad teatral en una música profundamente comunicativa, donde el afecto humano es el centro del discurso musical.
La sinfonía que abre el programa, tomada de La caduta de’ Decemviri (1697), es una muestra del estilo orquestal temprano de Scarlatti. Ambientada en la Roma republicana, narra la caída de los diez magistrados (decenviros) que, tras concentrar el poder, provocan su propio fin. Compuesta como introducción orquestal a la ópera, sigue la tradición italiana de la sinfonía tripartita, ofreciendo contrastes marcados entre secciones rápidas y lentas. En ella se despliega un lenguaje instrumental de gran riqueza, con líneas melódicas ágiles, giros ornamentales y un uso expresivo del bajo continuo. La música anticipa los conflictos internos y tensiones políticas de la obra, revelando ya desde lo instrumental la intensidad emocional de la trama.
De su ópera Il Mitridate Eupatore (1707) se extraen dos arias cargadas de afecto. La historia gira en torno a Mitrídates VI, heredero legítimo del trono del Ponto, que regresa en secreto tras años de exilio para derrocar a los usurpadores. El aria O vane speme! refleja la desesperanza del protagonista frente a la traición y el desarraigo que el recitativo accompagnato, acompañado por la orquesta con cromatismos dolientes y armonías suspendidas suscita, mientras que Cara tomba del mio diletto explora el lamento ante la pérdida y la violencia política, en una estética que conjuga patetismo y nobleza con melodías descendentes, silencios dramáticos.
La selección de Griselda (1721) presenta un drama moral profundamente barroco. Inspirada en una novela del Decamerón, cuenta la historia de una campesina convertida en reina que es sometida por su esposo, el rey Gualtiero, a crueles pruebas para demostrar su virtud. Non vi vorrei conoscere y Ah, non dir più che m’ami expresan el dolor y la dignidad de Griselda, enfrentada al abandono, el silencio y el amor dudoso. El uso de saltos interválicos abruptos y un discurso vocal dinámico. En la segunda, el recitativo introductorio da paso a una aria más lírica y refinada, donde la ornamentación se pone al servicio de la ambigüedad afectiva. La dulzura de la línea vocal contrasta con la tensión latente del texto, en una perfecta fusión entre forma y contenido.
María Victoria Hernández Rodríguez,
Estudiante de Musicología del Conservatorio Superior de Música de Canarias.