Presentación

El gran arte no debería tener sexo pero, si repasamos cada una de las historias que hay detrás de las mujeres representadas en esta muestra, comprenderíamos que las trabas sociales, a día de hoy, siguen dificultando el acceso de las creadoras al lugar que, en justicia, les corresponde en el arte. En el pasado, el talento y el genio de las mujeres eran confinados en un reducto, donde nunca se daban las condiciones sociales que permitieran su inclusión como artistas. Para que el arte haya podido trascender toda diferencia de sexo, las artistas tuvieron que recorrer, en absoluta soledad, ese camino que las llevó a cuestionar la forma de mirar y representar. Cuando, a mediados de los años setenta, Ann Sutherland Harris comisarió en Nueva York la exposición Women Artists, 1550-1950, estaba convencida de que sería un éxito si ayudaba a «remover de una vez por todas la justificación de cualquier muestra futura con este tema», señalando así que el único tiempo en el que era posible agitar y plantear nuevos lenguajes era el presente.

Si el genio de las creadoras bastara para alcanzar su lugar, tal vez no tendría sentido la pregunta que se formuló hace cincuenta años: ¿por qué hacer una exposición de mujeres artistas? Pensemos en el tiempo de ese vuelo inalcanzable que Juana Ines de la Cruz emprendió, dejando en evidencia la mediocridad de los que se tenían por doctos. Imaginemos la sonrisa de Clara Peeters mientras se retrataba en los inapreciables destellos de luz que bañaban sus objetos. El que las mujeres se vieran obligadas a esconder su inteligencia y su genio en el pasado formaba parte de los mecanismos patriarcales que tamizaban el talento, para que ningún metal precioso que viniera de la mujer pudiera brillar. Creadoras de todos los tiempos tuvieron que pelear para trascender este aislamiento, antes de abrir su genio a las infinitas posibilidades de indagar y proponer lenguajes alternativos.

La Fundación CajaCanarias realizó en 2008, un primer acercamiento a las creadoras del siglo XX. Mas recientemente, hemos recuperado con “12” la primera exposición de mujeres artistas de nuestra historia. Con Transformaciones. Mujeres artistas entre dos siglos seguimos aspirando a recorrer juntos los numerosos caminos que se bifurcan a partir de la mirada transformadora de las artistas de nuestra era. Como ha dicho Paula Rego, ser mujer es ya un punto de vista. Esta exposición comisariada por Marisa Oropesa y María Toral representa solo una pequeña parte de ese mosaico inagotable de la mirada, pero nos permitirá comprender la amplitud de lenguajes que han abordado las mujeres desde la mitad del siglo XX a nuestros días.

Fundación CajaCanarias